sábado, 3 de julio de 2010

Si lo dice Punset...

Desde que Leo nació, me he dejado llevar por mi instinto. Le doy el pecho (por si alguien aún no se había enterado), lo llevo siempre en brazos, procuro calmarlo enseguida cuando llora, me he reducido la jornada para no tener que llevarlo a la guarderia... No hago estas cosas porque alguien me haya dicho que sea lo mejor para él porque, si cuenta la estadística, muchísima más gente me ha dicho que hago mal, que lo estoy malcriando.
Me da lo mismo. Mi corazón me dice que debo atender a mi hijo por encima de estos prejuicios.
Pero siempre da gustico ver cómo un señor tan listo como Eduard Punset te da la razón.
En su programa Redes analizaba recientemente el funcionamiento del cerebro del bebé. Para ello, entrevistaba a Sue Gerhardt, autora de “Why love matters” y eminente psicóloga. Esta mujer ha estudiado en profundidad la formación de las conexiones cerebrales en los niños de hasta 3 años, esa etapa preverbal en la que no sabemos qué pasa por sus cabecitas. Por lo visto, pasa mucho más de lo que creíamos.
La principal conclusión de este estudio es que hay que ocuparse más de los bebés, porque todo lo que les ocurra en esos primeros meses de vida marcará su personalidad para siempre. Su salud mental está en juego.
Sue Gerhardt afirma que los sistemas de respuesta al estrés se forman durante los dos primeros años. Cuando nos estresamos, fluye por nuestro cerebro una hormona llamada cortisol, que los bebés no pueden gestionar bien. Ellos no pueden relajarse tomando unas cañas. Necesitan a los adultos para deshacerse del cortisol. Por eso es importante no dejarles llorar "para que aprendan", porque si se estresan a menudo y no les ayudamos a calmarse tendrán problemas de conducta en el futuro. ¿Acaso no hay ahora más depresiones y más enfermedades mentales que nunca?
Una de las cuestiones que más estrés produce a todos los niños de esa edad (en Occidente) es la separación de sus padres. A los 4 ó 5 meses, muchas madres regresan al trabajo y se ven obligadas a dejar a sus hijos en manos de otras personas, habitualmente en guarderías donde hay, como máximo, un cuidador por cada 7 niños. Esto no es bueno para los bebés, porque necesitan a sus padres. Cuando les dejamos solos, ellos no saben si van a sobrevivir.
Esta psicóloga destierra el mito de la socialización en las guarderías. Asegura que a esas edades los bebés no necesitan hacer amigos, sino sentirse protegidos y amados por sus padres.
Esos bebés dependientes, pegados a la falda de sus madres, serán niños independientes en un futuro. Punset también insiste en este punto en su último libro.
¿Qué debemos hacer las madres entonces? Parece un paso atrás, quedarnos cuidando a los niños, en lugar de salir a producir como mujeres modernas.
Visto lo visto, con las guarderías ha ocurrido lo mismo que con el biberón: son un buen invento, nos da libertad a las mujeres, pero nos alejan de nuestro instinto y pueden llegar a perjudicar a nuestros hijos.
Cuando la sociedad se dé cuenta de que tener hijos es producir el bien más preciado de todos (¿quién va a pagar nuestra jubilación si no?) y de que facilitar a los padres su cuidado directo es sembrar salud y felicidad, tal vez ese día deje de fomentarse la escolarización temprana.
Con todo mi respeto hacia las educadoras profesionales:
MENOS GUARDERÍAS Y MÁS PADRES CRIANDO A SUS HIJOS, eso es lo que hace falta.
Que no lo digo yo, que lo dice Punset...

1 comentario:

Lucia dijo...

cuanta razon tienes, dentro de dos semanas vuelve mi compañera de trabajo de la baja maternal con la niña de 5 meses, ojala pudiera volver mas adelante cuando la niña fuera un poco mas grande, pq lo de reducirle la jornada no se si le cubicara. trabajamos de continuo de 6 a 14h y en el fondo es una gozada para tener un bebe, en comparacion con lo q hay por ahi. bueno, yo seguire aplicando mi politica de discriminacion positiva con ella que creo que no todo el mundo lo hace!
besetes

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