El mío ha sido un parto de ensueño, literalmente. Esta noche he soñado que volvía a dar a luz (no recuerdo el embarazo) y que era una maravilla.
Estaba como en una sala con otras parturientas, pero estaba vestida. Con vaqueros, para más datos. Entonces venía una matrona a preguntar qué tal íbamos con la dilatación. Yo me miraba la entrepierna y allí, a través de los vaqueros, se veía claramente que mi vagina era ya como la boca del metro (insisto, a través del pantalón).
Así que me ponía a empujar, ya desnuda. No sentía ningún dolor. Era incluso agradable. Como cuando haces de vientre y te quedas a gusto. Era consciente de los movimientos de mi útero, y guiaba al bebé hacia abajo. En pocos minutos, ya había dado a luz y me encontraba tan bien que me ponía de pie y me iba a casa con el niño.
Bueno, lo del niño es un decir. Porque al principio era como una mosquitilla, de esas que salen en la fruta. Pero a mí no me daba asco, que conste. Era mi bebé. Creo que le daba el pecho y todo.
Poco a poco, el insectillo crecía y se convertía en un bebé normal. No tengo ni idea de lo que puede significar el asunto del bicho, la verdad.
Todo lo demás sí creo saber a qué se debe. Anoche, justo antes de dormir, estaba yo leyendo unos interesantísimos artículos de Casilda Rodrigáñez sobre maternidad y sexualidad. Contaba Casilda que los partos son ahora dolorosos porque nuestros úteros están rígidos. No conocemos nuestro cuerpo, lo ignoramos desde hace siglos. Por eso he soñado con un parto como debería ser (salvo por los vaqueros): una madre tranquila, consciente de su cuerpo, que deja fluir las hormonas y que da a luz con la misma facilidad que otros mamíferos.
Además, varias compañeras han sido mamás estos días, y ver tantas fotos de bebés pequeñitos y preciosos también sugestiona bastante.
El caso es que me he despertado con el instinto maternal por las nubes. Agárrate, marido, que vienen curvas. Sólo espero que mi próximo parto se parezca menos al primero (inne-cesárea) y un poco más al de mis sueños. Sin vaqueros y sin mosquitillos, a poder ser...
PD: Mamá, si lees esto no te emociones demasiado. Creo que esperaremos al verano.