lunes, 11 de abril de 2011

Donde no me llaman

Es la segunda vez que me veo en la situación que os voy a relatar, y me gustaría saber qué hariáis vosotr@s al respecto.

Mucha gente de mi entorno sabe que soy prolactancia, no lo escondo e incluso hago propaganda sacándome la teta en cualquier momento y lugar. Muchos conocen este blog y saben, por tanto, mis opiniones sobre los biberones o la crianza no respetuosa. El que quiere lo lee y el que no tiene interés, pues no. Algun@s amig@s me han pedido consejo durante su embarazo o en los primeros meses, lo que me ha dado la oportunidad de compartir mis sencillos conocimientos. Otras me han dejado claro clarísimo que todo esto del apego y la teta les parece una chorrada, postura que me da cierta pena, pero que debo respetar. Al menos con ellas no gasto saliva en balde.

tetinas, biberones, tetinas, la alimentación

Pero hay ocasiones en las que no sé qué debo hacer. Cuando unos padres recientes, amigos pero no íntimos, comparten conmigo sus inquietudes de primerizos, ¿me están pidiendo consejo?

 Hace poco, uno de estos padres me comentó que estaban dando lactancia mixta a su bebé de dos semanas. ¿Por qué? Por lo de siempre: es que a la madre le sale poca leche. Me consta que ella se ha leído varios libros sobre lactancia, que quiere dar el pecho a su hijo, pero el agobio de los primeros días después de una cesárea le han llevado al socorrido biberón. Tienen dos pediatras (público y privado). El segundo les ha dicho aquello de "a mí me criaron con biberón y mira qué bien estoy"- ¡Horror!. El primero les anima y les dice que se lo ponga mucho al pecho, aunque salga poca leche, y que no se agobien por suplementar con leche artificial. Pero la lactancia mixta como tal no dura mucho. Dependiendo de lo que hagan, el niño escogerá teta o bibe, y punto.

Si se acostumbra a la tetina y a la comodidad de la leche cayendo sin esfuerzo, cada vez mamará menos. Y como la producción de leche se ajusta a la demanda, en dos meses esa fuente natural de defensas y de muchas otras cosas se habrá secado. Al niño no le pasará nada grave, aunque probablemente enfermará con más frecuencia: mocos, fiebres, otitis...

Si se lo sigue poniendo al pecho, y si se atreve a cortar por lo sano con el biberón cuando el niño empiece a ganar peso, la lactancia funcionará casi con toda seguridad. El niño crecerá más sano porque tomará el alimento que correspone a su especie. Y la madre, además, mantendrá un vínculo especial con su hijo y se sentirá más capaz como mujer. ¿Se sienten frustradas todas las que no logran dar el pecho? Creo que las que querían darlo y no pudieron sí se sienten mal.

¿Qué hice yo al conocer esta situación tan delicada? Esos padres están a punto de escoger un camino sin retorno, teta o bibe, aunque ellos piensen que podrán mantener lo bueno de ambos mundos (lactancia mixta) durante varios meses. Podría haberme callado educadamente, y dejarles seguir pensando así. Pero entonces ese niño acabará dejando el pecho y yo me sentiré fatal. Así que me metí donde nadie me llamaba (¿o sí?) y le expliqué al nuevo papá lo que sé de la lactancia mixta y le aconsejé cortar con el biberón lo antes posible si de verdad creían en las bondades de la lactancia materna.

Me siento en la oblgación de compartir lo que sé, no puedo evitarlo. Para tomar una decisión libremente hay que tener toda la información posible, ¿no? Si luego optan por el biberón, que lo hagan en conciencia. Yo no los voy a juzgar (al menos callaré educadamente). No me meteré en lo que ya no tiene remedio, pero si aún hay tiempo de cambiar las cosas, de asegurarle una buena teta a un niño, ¿cómo voy a callarme?

Mi marido opina que no debo hacer apología si no me preguntan directamente, y le entiendo. Pero soy como soy. Si alguien no quiere mis consejos, que no me cuente nada, por favor.

De todos modos, yo no tendría este dilema tan a menudo si todos los pediatras hicieran bien su trabajo. Si supieran más de lactancia materna, si conocieran adónde conduce la lactancia mixta y dejaran de recomendarla, si informaran correctamente a los padres de lo que arriesgan con un sencillo biberón, si les preocupara de verdad la salud de los niños y no sólo su percentil, otro gallo cantaría. Porque saber e informar es su obligación como médicos, no la mía.

martes, 5 de abril de 2011

Flores para María

Últimamente tengo el blog un poco abandonado, lo siento de verdad. Pero hoy he sacado un poco de tiempo para hacerme eco de esta preciosa iniciativa que me ha contado una compañera de trabajo. Os pego directamente su mensaje:

María tiene 28 años y un cáncer de mama. Es una persona muy especial para mi amiga Paloma. Paloma se ha propuesto que la sonrisa y la fuerza de María no decaigan ni un solo momento, y ha decidido enviarle flores. Las flores para María.


http://floresparamaria.blogspot.com/

Es el blog en el que Paloma se las manda. Son fotos de flores hechas con su cámara, y un poquito de texto a veces, acompañándolas. Me gustaría que Paloma no estuviera sola completando el ramo. Me gustaría que María tuviera un montón de flores que le ayuden en el hospital o cuando la medicación no le deje ver lo bueno de la vida. La operan el día 7 de abril, este jueves. Pero Paloma cree que quizá este blog pueda servir para todas las Marías que se encuentran, se han encontrado o se encontrarán en esta situación.


Por eso, si esta primavera ves flores, árboles, plantas, bichitos, que te gusten, hazles una foto, con el móvil mismo, y envíalas a

floresparamaria.publicar@blogger.com

y también una copia a:

floresparamaria@gmail.com

(así sabrá que habéis enviado algo y lo publicará cuanto antes). No es muy difícil ¿no?


Cualquiera podemos tener una María cerca, cualquiera podemos ser María en cualquier momento.

sábado, 19 de marzo de 2011

En cuanto le quito el ojo de encima II

Ya advierto que la escena de hoy no es divertida. La escribo para quitarme el susto.

Leo quiere ser autónomo o "nene solo"

Esta mañana de sábado la hemos dedicado a la repostería casera. Mi cocina parece una foto de Ikea, pero llena de harina, azúcar, rastros de huevo y migas de magdalena que Leo se va comiendo mientras me sigue por todas partes.

Hemos preparado una tarta de queso, que de momento no termina de cuajar. Mientras se acaba de hacer (espero) en el horno, y aprovechando que papá se ha ido a por el periódico, le hemos preparado una tarjeta para felicitarle en fecha tan señalada.

Le hemos dibujado un corazón, que luego he recortado con unas tijeras de cocina ante la atenta mirada de mi hijo. Luego la hemos pintarrajeado (preciosa ha quedado) y me he ido a revisar la marcha de la tarta líquida de queso.

El silencio ha hecho saltar la alarma. "Leo no está por aquí comiendo magdalenas, ¿dónde está?" He aguzado el oído y he escuchado: "Chas, chas, chas..."

Salgo al salón y me encuentro al niño con las tijeras de cocina ¡intentando cortarse las uñas de los pies!

¡¡¡Horror!!! ¡Descuido imperdonable! Me he flagelado mentalmente y ahora lo hago por escrito. ¿Cómo he podido dejar unas tijeras enormes a su alcance?

Sorprendentemente no se ha hecho ni un rasguño. Creo que tampoco ha llegado a cortarse ninguna uña. Yo ya me estaba imaginando los preciosos deditos de mi niño saltando por el suelo.

Una vez superado el susto inicial, y con el arma blanca retirada de sus manos, he pensado: "Mira qué majico, cómo quiere hacerlo todo él solito". Está en la fase "nene solo" y es muy divertido, siempre y cuando no ponga en peligro su vida. Porque también se empeña en cruzar la calle solo y si lo coges (lógico) se enfada muchísimo. Y ha descubierto cómo subir a la encimera: abre los armarios bajos y usa los estantes como escalera. Qué tío...

Moraleja de toda esta historia: nunca dejaré nada peligroso a su alcance, y no subestimaré su capacidad de subirse a los sitios más inverosímiles para conseguir lo que quiere.

Para que luego digan que no existen las hadas madrinas.

viernes, 4 de marzo de 2011

El instinto maternal, según El Mundo




El Mundo vuelve a la carga. Después de atacar la lactancia materna en un artículo del Magazine del pasado noviembre (ya escribí sobre ello: ; bueno, yo y toda la blogosfera), ahora retoma su guerra sin cuartel contra los pilares de la crianza natural.

Lo podéis leer aquí. Me fastidia proporcionarles así unos cuantos lectores más, pero la verdad es que no tiene desperdicio.

Vuelve a firmarlo nuestra redactora "favorita", Carmen Machado. La misma que nos disfrazó de vacas. Y confirma que lo que ya pensaba: que esta señora tiene algún tipo de manía personal hacia las madres que deciden hacer de sus hijos su prioridad. Como si esto fuera algo malo...

En la portada, ya anuncian lo que puede esperarse del reportaje: El instinto maternal, ¿una nueva dictadura? ¿Acaso sabe esta periodista lo que es una dictadura? Porque a mí nadie me ha obligado a ser madre, ni a querer a mi hijo, ni a darle el pecho ni a llevarlo en brazos. Más bien me he encontrado con lo contrario:

- El sistema capitalista y masculino nos obliga a ser madres cada vez más tarde, y a dejar a los hijos con terceras personas cuanto antes para seguir produciendo. Eso SÍ es una dictadura.

- Desde que nace un bebé, todo el mundo conspira para que le enchufes un biberón. Y si te obcecas y le das teta pasado los 6 meses (o los dos años...), te miran raro o directamente mal.

- Si lo llevas en brazos, las abuelas no dejan de decir "Mira ese otro niño, qué bien va en su sillita". Si a mi hijo no le gusta ir en su silla, y a mamá no le importa llevarlo en brazos o en hombros, a quién le importa.

El artículo trata de desmitificar el instinto maternal, por el que las mujeres sentimos el deseo de reproducirnos y de proteger a nuestra prole. Y da una serie de argumentos "científicos" para defender a las mujeres que no sienten esa llamada de los genes. ¿Acaso estas mujeres se han sentido atacadas? A mí me parece estupendo que haya quien no quiera tener hijos. De todo tiene que haber, y esas personas no son ni mejores ni peores que yo.

Pero para Carmen Machado, nuestra querida redactora, las que escogemos la maternidad sí somos peores. El menosprecio hacia las que, según ella, sufrimos de motherphilia salpica todo el artículo.

"Se extiende cada vez más la creencia de que la crianza de los hijos es lo más importante en la vida de una mujer, y que ésta debe sacrificarlo todo, incluidas sus aspiraciones personales y profesionales, al bienestar de su prole".

Después se burla de las tesis que relacionan ecología y maternidad, como si fuese una tontada, para volver a arremeter contra las famosas que alardean de su condición de madres:

"Mamás famosas que posan sonrientes y guapas haciendo alarde de sus retoños y proclamando a los cuatro vientos que se sienten plenamente realizadas y que están viviendo la experiencia más importante de sus vidas".

¿Pero qué le pasa a esta señora? ¿Por qué no va a poder una famosa decir que ser madre es lo más importante para ella, si lo siente así? Pero la periodista las pone a caldo por nuestro bien, para que no nos engañen con eso de que la maternidad es algo fantástico y luego nos peguemos un batacazo. Por lo visto, no se puede estar guapa, estupenda y feliz cuando tienes hijos, a no ser que tengas un "ejército de niñeras". Venga, hombre...

Mi indignación se desató cuando leí uno de los despieces. ¿Buenas mamás con disciplina espartana? En él, se cuenta el caso de Amy Chua, una madre terrible que maltrata a sus hijas con horarios extenuantes de estudio e insultos. Lo malo no es que casi defienda este tipo de educación, es que se burla de una bloguera conocida, Mireia Long, transcribiendo un post que le dedicó a esta madre china. "Soy una madre que abraza, que consuela..." Carmen Machado considera que esta postura, la de madre que opta por no castigar, es igual de mala que la de llamar a tus hijos "basura". Un poquito de imparcialidad, señora periodista, por favor. Que tú no estás escribiendo en un blog.

"Hay toda una estructura que hace que las mujeres sintamos la obligación de tener instinto maternal", dice la vicepresidenta del Partido Feminista de Cataluña. No sé, no te digo yo que no nos presionen. Si es así, habrá que liberarse. Que tengan hijos sólo las madres y los padres que quieran, sin obligaciones. Pero en cualquier caso, hay presiones en muchos otros ámbitos de la vida. Por ejemplo, para que compremos pisos a precio de oro en vez de alquilarlos, o para que aceptemos condiciones laborales indignas.

En esa misma línea, la autora introduce unas declaraciones de la famosa Shere Hite:

"No creo que exista el instinto maternal. Es un tópico. Hay mucha presión sobre las mujeres para que digan que creen en ello".

A ver... Que levante la mano a la que le hayan obligado a decir esto. Es decir, que si yo siento la llamada de la naturaleza y deseo tener un hijo con todas mis fuerzas, es porque soy gilipollas y me han lavado el cerebro para que lo sienta así. Si Darwin levantara la cabeza, creo que le diría cuatro cosas a Carmen Machado.

Los genes están ahí, existen. Estamos programados para perpetuar la especie. Pero gracias a nuestro desarrollado cerebro, a nuestra cultura, somos capaces de "rebelarnos" contra ese instinto. Lo mismo que estamos preparados para sobrevivir, pero hay quien prefiere suicidarse.

En una columna, varias famosas afirman no tener instinto maternal. Cameron Díaz, Maribel Verdú, etc... Me parece estupendo. Lo que no entiendo es qué cojones pinta aquí esta otra declaración, para mí muy grave:

"Cuando las mujeres tienen hijos, dejan de ser fiables para las empresas". Esto afirma una tal Corine Maier, autora del libro 40 razones para no tener hijos.

Me cago en todo lo que se menea. Pero qué atrevimiento más grande. ¿Y éstas se las dan de feministas, de modernas? Si oyera hablar así al machista más fascista del planeta no me extrañaría, pero ¿mujeres diciendo eso? ¿Dónde vamos a ir a parar? Entonces, ¿para los hombres no es un freno, o pretenden que no tenga hijos nadie y se vaya la Humanidad a tomar por culo?

Este asunto me ofende especialmente porque yo también soy periodista, y en mi gremio está muy extendida la visión de la señora Machado: "Me rompo los cuernos trabajando, chupo las pollas que hagan falta para ascender, cuando llego a jefa me dedico a joder al personal como venganza, y entre pitos y flautas tengo más de 40 años y ya no puedo tener hijos. ¿Qué hago ahora? ¿Reconozco que hubiera deseado ser madre y que escogí el camino equivocado? No, hombre, no. Mejor me dedico a escribir artículos denostando a las que sí tienen hijos, sobre todo a las que se muestran felices con su decisión. Mejor me dedico a defender que para ser buena periodista hace falta trabajar más horas que un reloj, y que la maternidad te incapacita laboralmente. Así por lo menos me quedo sin competencia".

Artículos como éste dañan la imagen de las mujeres y vuelven a enfrentarnos entre nosotras. Madres VS Mujeres sin hijos. Preparen el barro que vamos. Los más machistas (los directivos de El Mundo, por ejemplo) se frotan las manos. Mientras peleemos entre nosotras no reivindicaremos el lugar que nos corresponde, ¿verdad? Qué listos que sois...

miércoles, 23 de febrero de 2011

Un parto de ensueño



El mío ha sido un parto de ensueño, literalmente. Esta noche he soñado que volvía a dar a luz (no recuerdo el embarazo) y que era una maravilla.
 Estaba como en una sala con otras parturientas, pero estaba vestida. Con vaqueros, para más datos. Entonces venía una matrona a preguntar qué tal íbamos con la dilatación. Yo me miraba la entrepierna y allí, a través de los vaqueros, se veía claramente que mi vagina era ya como la boca del metro (insisto, a través del pantalón).

Así que me ponía a empujar, ya desnuda. No sentía ningún dolor. Era incluso agradable. Como cuando haces de vientre y te quedas a gusto. Era consciente de los movimientos de mi útero, y guiaba al bebé hacia abajo. En pocos minutos, ya había dado a luz y me encontraba tan bien que me ponía de pie y me iba a casa con el niño.

Bueno, lo del niño es un decir. Porque al principio era como una mosquitilla, de esas que salen en la fruta. Pero a mí no me daba asco, que conste. Era mi bebé. Creo que le daba el pecho y todo.

Poco a poco, el insectillo crecía y se convertía en un bebé normal. No tengo ni idea de lo que puede significar el asunto del bicho, la verdad.

Todo lo demás sí creo saber a qué se debe. Anoche, justo antes de dormir, estaba yo leyendo unos interesantísimos artículos de Casilda Rodrigáñez sobre maternidad y sexualidad. Contaba Casilda que los partos son ahora dolorosos porque nuestros úteros están rígidos. No conocemos nuestro cuerpo, lo ignoramos desde hace siglos. Por eso he soñado con un parto como debería ser (salvo por los vaqueros): una madre tranquila, consciente de su cuerpo, que deja fluir las hormonas y que da a luz con la misma facilidad que otros mamíferos.

Además, varias compañeras han sido mamás estos días, y ver tantas fotos de bebés pequeñitos y preciosos también sugestiona bastante.

El caso es que me he despertado con el instinto maternal por las nubes. Agárrate, marido, que vienen curvas. Sólo espero que mi próximo parto se parezca menos al primero (inne-cesárea) y un poco más al de mis sueños. Sin vaqueros y sin mosquitillos, a poder ser...

PD: Mamá, si lees esto no te emociones demasiado. Creo que esperaremos al verano.

viernes, 18 de febrero de 2011

¡Mi primer premio!


Al final va a ser verdad que todo es vanidad, jejeje... ¿A quién no le gustan los premios? Éste, el primero, me lo ha entregado Yasmin de Aprendiendo de Adrián y Gael. Muchísimas gracias. Las dos nos hemos descubierto mutuamente en la blogosfera maternal, que parece no tener fin. ¡Somos legión!

Me encanta este premio porque además consiste en elegir 5 libros que me hayan gustado. Quienes me conozcan sabrán que es una tarea complicada, porque soy como una bulímica de la lectura (con mis respetos para las bulímicas). Me los trago sin talento, dejo de hacer otras cosas "importantes" por coger un libro, de pequeña incluso me escondía para leer en lugar de estudiar.

Con los años me he vuelto un poco más sibarita, y si uno no me engancha en las primeras páginas lo abandono para más adelante... o para siempre. Hay demasiados libros buenos esperando como para perder el tiempo con los malos. Desde que soy mamá, siempre tengo alguno a mano sobre crianza, pero de éstos no voy a hablar aquí. (Para más información sobre mi "fiebre" con los libros de crianza, ver post de "Doña Quijota").

Si no se me olvida, escribiré otro post con los libros que me han marcado desde pequeña, porque también me gustaría compartirlo (Los cinco, María Gripe, Agatha Christie, Stephen King...) Para este premio prefiero recomendar los libros que más me han gustado últimamente.


1.- La carretera, de Cormac McCarthy. Un mundo apocalíptico, descarnado y gris. Un padre que ama y protege a su hijo. Una prosa adictiva.






2.- El secreto de la Diosa, de Lorenzo Mediano. Revive la época "dorada" del Matriarcado, cuando todo funcionaba tan estupendamente. Pero los hombres, claro está, se aburren cuidando cabras y la lían parda. Conquistan el poder, instauran el Patriarcado y hasta hoy. Así nos va. Sexo, violencia, amor, grandes personajes y un misterio que ójala no se hubiera descubierto. Que conste que el autor no es feminista, no hay moralejas.

 3.- La voz dormida, de Dulce Chacón. Una emocionante novela sobre las mujeres que perdieron la Guerra Civil. Su vida (o muerte) en la cárcel, las penurias, la lucha... Una lección de historia y de humanidad.




4.- Millenium, de Stieg Larsson. No podía olvidarme de la saga que mejores momentos me ha deparado en los últimos años. Soy la fan "number one" de Lisbeth Salander. Se dice por ahí que se va a publicar un cuarto libro póstumo, qué ganas mmmmm.... La novela negra me gusta cada vez más y los suecos la bordan. Será por los permisos de maternidad...





5.- Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Aunque suene a tópico, es el mejor libro que he leído en toda mi vida. Nadie como él para hacer cotidiano lo extraordinario. Úrsula, Amaranta, Remedios... Las mujeres de Macondo son seres de otro planeta literario, no se pueden comparar con nada. Si alguien no se lo ha leído, está de enhorabuena. Todavía es "virgen" y puede disfrutar de ese primer encuentro con Gabo.

Ahora tengo que conceder a mi vez este premio a otros 5 blogs. Otro dilema. Empiezo por algunos de los que acabo de descubrir:





miércoles, 16 de febrero de 2011

Comando anti teta

Hoy quiero compartir y denunciar una situación que me relataron ayer. Un compañero estaba el otro día en un centro comercial de Zaragoza, en Gran Casa, cuando vio cómo un segurata reconvenía a una madre que estaba dando el pecho a su bebé en una zona de descanso. Me parece que en este centro hay sala de lactancia, y tal vez la estaba enviando allí. Pero es que esas salas están para las madres que quieren retirarse a dar teta tranquilamente, lejos del mundanal ruido. No funciona al revés, no son espacios donde recluir a las mujeres para que nadie se moleste al verles las tetas.

Yo nunca he entrado en ninguna sala de éstas. No me ha hecho falta, porque afortunadamente no tengo pudor (odiosa palabra inventada por el patriarcado). Yo me saco la teta cuando mi hijo la pide, o directamente me la saca él sin cortarse un pelo. Así esté en el supermercado, en el parque, en el autobús, en un museo o en un bar de tapas. Se la he dado en un avión, en un tren, en un teleférico... sentada en una repisa, sentada en un bordillo, y de pie mientras camino con él en brazos.

La mayoría de la gente no me mira mal, aunque sí se extrañan de ver a un niño TAAAN mayor tomando teta. Pero en general, el ciudadano de a pie me sonríe con complicidad cuando me ve de esta guisa. También hay algunos señores que miran con demasiada complicidad, qué le vamos a hacer. Si se quieren hacer una paja a mi salud, que les aproveche. El vicio está siempre en los ojos del que mira y es algo que no se puede evitar. Si estos guarros vieran tetas por todas partes, si todas las madres alimentaran así a sus hijos como es natural, o bien les daría un síncope porque no darían abasto (guay) o bien les dejaría de excitar (mejor todavía).

Pero los peores son los puritanos, casi siempre en forma de señora algo mayor y con teñido caro. Ésas te miran como si no te vieran, o cabecean, o murmuran con su amiga Puri mientras untan la porra en el chocolate. Esas marujas de carne acartonada, como dice Casilda Rodrigáñez, a las que no han tocado sus maridos hace muuucho mucho tiempo, que no recuerdan o no conocen el placer de amamantar, que por muchas cremas caras que se unten en el cuerpo ya no lo despiertan más. Ésas son las peores.

Ésas son las que avisan al puto segurata de Gran Casa de que hay una indecente con la teta fuera. O peor aún, lo dicen como haciendo una buena obra: dígale a la señorita que hay salas de lactancia donde no la molestará nadie (subtítulo: donde no nos molestará a nadie con su falta de pudor y su sexualidad plena).

Y por supuesto, me dan por saco los seguratas que se piensan guardias civiles y se creen con autoridad para decirle a una madre que no puede alimentar a su hijo cómo y dónde quiera. No sé si es política de Gran Casa o política de segurata inepto, pero no me quedan muchas ganas de volver por ese centro comercial. Aunque creo que sí volveré, y me sacaré la teta en las mismas narices de cada segurata que vea. A ver si alguno tiene los santos huevos de decirme algo. segurata

No respondo, os lo juro. Si algún día me echan de algún lado por dar el pecho, yo no sé lo que hago. Así de pronto se me ocurren varias opciones:

A: Irme avergonzada y sentirme fatal (va a ser que no...)

B: Pedir civilizadamente que me dejen el libro de reclamaciones, hablar con los responsables y hacer una campaña en internet para que no vaya nadie a ese sitio. (parece la opción más razonable, pero...)

C: Disparar un chorro de leche tetil a la jeta del segurata y reirme como los malos de las películas (ésta la podría haber hecho hace unos meses, porque ya no me sale a chorro)

D: Gritar "¡Socorro! ¡Este señor (el segurata) ha intentado meterle mano a mi hijo!

E: Dejarle el niño al abuelo de al lado y darle una paliza memorable al segurata, golpeándolo únicamente con mis pechos. Me lo imagino en plan Kill Bill by a mother.

Bueno, creo que ya se me ha ido la pinza bastante. ¿Qué opción creéis que escogería yo? ¿Y qué hariáis vosotras en esa situación?
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...